Una pausa breve puede crear espacio entre el estímulo y nuestra respuesta. Esta propuesta no busca producir un estado especial.
Detenerse
Si podés, dejá a un lado lo que estás haciendo durante unos instantes. Registrá el contacto de tus pies con el suelo y tu entorno inmediato.
Escucharse
Preguntate con sencillez: ¿qué percibo en mi cuerpo?, ¿qué emoción reconozco?, ¿qué necesito ahora? No hace falta encontrar respuestas completas.
Elegir
Identificá una acción pequeña, realista y cuidadosa que pueda responder a lo que registraste. A veces esa acción es descansar, conversar o seguir con más claridad.
“La presencia también se cultiva en los momentos ordinarios.”
Esta práctica es una invitación educativa y no sustituye atención de salud mental o médica. Si alguna sensación resulta incómoda, podés detenerte, orientarte en tu entorno o pedir apoyo.